Barcelona, 5 de agosto del 2019.- Sin duda alguna, el vehículo será uno de los protagonistas de la nueva movilidad urbana, en las actuales ciudades y en las futuras metrópolis inundadas de tecnología 5G, Internet de las Cosas (IoT), Realidad Aumentada, Inteligencia Artificial y Analítica Big Data. La movilidad urbana ya está registrando una transformación. Así lo ha explicado el periódico La Vanguardía en un especial sobre los ciudades del futuro: 

“Los estudiosos señalan que el futuro del automóvil está estrechamente ligado al pago por uso, en su mayoría vinculados a plataformas colaborativas. Son las llamadas soluciones de ‘Mobility as a Service’, en las que los usuarios pagan por el tiempo que utilizan un vehículo y renuncian a tenerlo en propiedad. Las nuevas tecnologías facilitan la contratación de estos servicios, así como la logística de recogida y devolución. Por supuesto, lo habitual es que estos vehículos sean eléctricos.

Todas estas tendencias se recogen en el informe ‘Deloitte City Mobile Index’ que analiza la movilidad de 47 ciudades de todo el mundo. Los expertos que han elaborado este documento reclaman a las administraciones públicas y a las empresas implicadas que se pregunten “cuál es el rumbo que deben seguir sus ciudades para adaptarse a la revolución tecnológica y digital actual”.

La transformación ya se ha iniciado en las grandes urbes de todo el mundo. Es un proceso que implica cambios culturales, renuncias, uso de nuevas tecnologías, de nuevas fuentes de energía y en general una nueva visión sobre cómo debemos desplazarnos”.

A todo el que esté interesado en la próxima movilidad urbana será interesante leer detenidamente el informe Deloitte City Mobile Index, realizado sobre 47 ciudades. 

¿Qué es la teoría “Peak Car”?

En el terreno de las incertidumbres, surgen numerosas teorías o predicciones sin garantías de cumplimiento. Pedro Nueno, Socio Director de InterBen, ha publicado el origen y evolución de la teoría Peak Car. Resumo a continuación su tesis: 

Sugerida en 2010 por Phil Goodwin, desde hace unos años se habla de la teoría del peak car. Bajo ella subyace la idea de que en los países desarrollados se puede estar alcanzando un techo en la cantidad de kilómetros per cápita recorridos al año. Las implicaciones para el sector del automóvil son obvias: si viajamos menos y la demografía no acompaña, más tarde o más temprano la demanda de vehículos se estancará. ¿Está entonces el sector del automóvil condenado y aún no lo sabe?

Las implicaciones para el sector del automóvil son obvias: si viajamos menos y la demografía no acompaña, más tarde o más temprano la demanda de vehículos se estancará

El debate alrededor de esta hipótesis no ha cesado, generándose una cierta controversia entre la comunidad de especialistas en movilidad –en general defiende su vigencia– y la propia industria. Lo cierto es que hay varias razones para aceptar que nos podemos estar acercando a un estancamiento en la intensidad de uso del vehículo privado y que esta tendencia se reflejará en los índices de motorización.

En primer lugar, la vida moderna se concentra en las ciudades. Estas se han convertido en espacios con densidades de población crecientes, pero a la vez orientadas a facilitar la movilidad ciudadana. Son lugar común las políticas de reducción del uso del vehículo privado y se cuenta con buenas redes de transporte público.

En segundo lugar, se viene observando desde hace tiempo un cambio de prioridades vinculada a la renovación generacional. En este sentido, varios estudios reflejan un aparente menor interés por el coche en los menores de 25 años del que tuvieron sus padres a la misma edad. No está claro todavía si esto se traducirá totalmente en una menor demanda de vehículos a largo plazo (¿seguirán sintiendo esta indiferencia hacia las cuatro ruedas si en unos años cambia por ejemplo su estatus familiar?), pero constituye una alerta a tener en cuenta por el sector.

En tercer lugar, en estos últimos diez años se han consolidado diferentes propuestas de movilidad alternativa, como el coche compartido, el car-pooling o las plataformas colaborativas, que ofrecen al usuario algo que cada vez se parece más a la evangelizada “movilidad como servicio”. Todas estas opciones tienen en común la posibilidad de prescindir del coche propio, que pasa a ser un activo a optimizar en cuanto a su tiempo de circulación, espacio ocupado e incluso emisiones generadas.

En la actualidad un 60% de la población mundial (más del 80% en el caso de España) vive en centros urbanos y esta cifra no dejará de aumentar. Aunque el automóvil sigue siendo un medio de movilidad preferente en nuestras ciudades (es el medio de transporte escogido por el 56% de la población en ciudades como Barcelona), la tasa de conductores no ha crecido en los últimos años a la velocidad del parque de vehículos. 

Algunos ciudadanos dejan el coche en casa, otros optan por el transporte público, muchos se atreven a probar las nuevas fórmulas de movilidad y repiten.

En la actualidad un 60% de la población mundial (más del 80% en el caso de España) vive en centros urbanos y esta cifra no dejará de aumentar. Aunque el automóvil sigue siendo un medio de movilidad preferente en nuestras ciudades


En la medida en que nuestro día a día transcurre cada vez más en entornos donde existen medios para prescindir del coche privado, es lógico pensar que su propiedad pueda pasar a un segundo plano y su uso se optimice. El impacto de este fenómeno es variable pero real. Se ha medido ya en Estados Unidos, donde las tasas de motorización se han estancado alrededor de los 0,8 vehículos por americano y parece estarse reproduciendo desde hace unos años en Reino Unido y Japón. En Europa las predicciones varían también, con horizontes para el peak car que se sitúan entre el 2020 y el 2028 en función del país.

Las fórmulas de movilidad sostenible como el carsharing, por otra parte, no dejan de crecer, si bien suponen una cuota todavía irrelevante respecto a la totalidad del parque móvil mundial. En 2016, por ejemplo, solo el 0,13% de los coches en circulación en Europa fueron vehículos compartidos. 

Aunque muchos se empeñen en identificar estas nuevas fórmulas con los Netflixs o AirBnbs de la industria (su capacidad de sustitución está comprobada: un coche compartido deja fuera de circulación entre 3 y 15 coches privados), está claro que el coche-como-servicio no es todavía lo que matará a la industria. El parque europeo aumentará poco en el futuro, pero será más variado y sin duda una parte creciente del mismo circulará bajo alguno de estos modelos. Con una flota en general envejecida (más en España), la industria tiene aquí una oportunidad más que una amenaza.

Movilidad y Mercado

Los cambios disruptivos que llegan ya al automóvil

Según Pedro Nueno, casi todas las marcas han entendido que el futuro pasa por integrar en su modelo de negocio las nuevas formas de movilidad. Muchas experiencias no son por ahora demasiado rentables, más allá de su efecto escaparate, pero es indudable que merecen ser exploradas. Sean de quien sean los coches, los seguirá fabricando la potente industria del automóvil. El futuro continuará yendo sobre ruedas.

Al margen de esta reflexión, será el mercado, junto a las Administraciones Públicas, las que dicten el ritmo de los cambios disruptivos para el automóvil. Un modo de transporte que sabrá adaptarse a los estándares más exigentes de la nueva movilidad urbana en eficiencia, adaptación tecnológica, optimización de rutas y tiempos  e impacto medioambiental. 

Documentación:

La Vanguardia 

Cinco Días 

Revista de la DGT

Deloitte City Mobile Index

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